sábado, 15 de agosto de 2015

LA MAGIA DE LAS PALABRAS

Hace mucho tiempo leí que tenemos que tener cuidado con lo que decimos, porque las palabras tienen un "mágico poder" pero sobre todo cuando son cosas negativas, o haciendo peticiones al cielo... El curso nos muestra que la importancia no radica en las palabras que salen de nuestra boca ni de las que escuchamos en boca de los demás; la toma de conciencia radica en el sentir que viene tras hablar o escuchar  esas palabras, la importancia está en el "contenido de nuestra mente", la forma es irrelevante. Aunque en apariencia y en acciones parece que estas bendiciendo o mostrando estar en paz, si en tu mente hay miedo, ira, tristeza, ese será el mensaje que llegue y el que sientas, con la dosis de culpa que viene añadida luego irremediablemente.

Nos han enseñado a mirar siempre fuera... de "la boca para fuera" se dicen muchas cosas, pero ¿Cómo está el corazón? ¿Qué se esconde tras esas palabras pronunciadas con miedo, con rabia o con dolor? Hemos dado valor a todo lo que no lo tiene, y nos hemos vuelto expertos en esconder y negar aquello que nos produce dolor  hasta manifestarlo físicamente en la boca del estómago, o en ese repentino dolor de cabeza... hacemos lo que haga falta para distraer la atención y dejar de mirar justo allí, dentro de nuestra mente. Yo misma he sido una experta en reprimir emociones, que nadie se de cuenta de la tristeza, que la procesión vaya por dentro, dicen en mi tierra, lo hacemos tan bien, que hasta nos escondemos de nosotros mismos, y esto es precisamente lo que alimenta al pocoyo, al falso yo, al personaje que pretende esconderse tras esas mascaras.

La de veces que sentí terror luego de haber hecho una afirmación apocalíptica, cuantas noches sin dormir, pidiendo perdón a Dios por haber deseado el mal para mi o para otros, siempre fuera.... y mientras tanto construí una coraza anti sentir, anti amor, anti todo. Sin embargo, nunca pasó nada tras esas terribles palabras, y ahora entiendo porqué. El curso nos repite que sólo existen dos cosas en el mundo: Muestras de Amor y Peticiones de Amor, nada más. Ahora caigo en que, cuando decía esas palabras fatídicas, estaba suplicando desesperadamente ser amada. Había tanto miedo tras la fachada de mujer super divertida, alegre, despistada, que en realidad tenía terror de ser rechazada, descubierta.

 Vivimos sumidos en el miedo, aterrorizados en perder, en defendernos, en cuidarnos, en tener la razón, en ser superiores, en dos palabras: ser especiales; hay tantas distracciones que hemos fabricado justamente para no tener que pasar por la incomodidad de sentir este instante, aunque sea incómodo... sentir aquí y ahora... ir dentro de mi, en silencio, eso es aterrorizante para la mayoría de nosotros. Yo no podía estar en mi casa sin tener la tele o la radio encendida. Me daba pánico escucharme, era un terror paralizante, lo digo sin exagerar, y para ocultar ese miedo ponía música a todo volumen y empezaba a cantar. Ahí ganaba el poco yo... me distraía y con tanto ruido no podía ni quería escuchar la Voz que habla por Dios que siempre ha estado dentro de mi, pero que por muchos años pensé que era la voz del "enemigo" esa era la voz que me paralizaba. Y fue con el curso de milagros, donde poco a poco fui aprendiendo a prestar atención a mi sentir, a ir adentro y descubrir un milagro... Si, el milagro del Amor que me sostiene. Me empeñaba en esconderlo y en buscarlo con decisión en otros cuerpos, frustrándome por no conseguir en ningún sitio lo que con tanto anhelo buscaba... el Amor, pero luego fui consciente de que no, no era amor lo que buscaba, lo que quería era ser especial para alguien, que se diera cuenta de lo maravillosa que soy, que no pudiera permitirse el "perderme a mi" la más especial de todas.... Cuanta locura Padre, ahora lo veo y me da tanta ternura, porque definitivamente estaba desesperada por ser aceptada tal como soy.

Cuando leí en el libro por primera vez, "lección 162: SOY TAL COMO DIOS ME CREÓ. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su compleción. He aquí donde se proclama la creación y donde se honra tal como es... Hoy te honramos a ti. Tienes derecho a la perfecta santidad que ahora aceptas. L-pI.162.2:2.5:2". La emoción que sentí,  inundó todo mi Ser, y finalmente encontré ese Amor que por tanto tiempo andaba buscando. Estuvo siempre dentro de mi, justo en el lugar donde el Padre amorosamente lo puso para que no me olvidara de Él, de lo mucho que me Ama.  Podemos elegir aquí y ahora cómo queremos seguir viviendo, si en el misma película de terror con el guión del falso yo, ó en el guión del Espíritu que me ayuda a perdonar, a recordar el camino a casa a través del Amor, al que solo podemos acceder liberando a nuestros hermanos; a todos sin excepción, para ir más ligeros y felices.

 No te olvides de reír, en la dicha está el Padre, la mejor meditación es una buena carcajada compartida... Suelta las etiquetas y permítete el placer de sentir... sin juicios. observando de la mano del Maestro interior, pidiendo ayuda para soltar al poco yo... al personaje ficticio de esta peli que hace rato terminó.

Con esta oración me despido hasta la próxima...

La paz de Dios refulge en mí ahora. Que todas las cosas refuljan sobre mí en paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí. L-pI.188.10:6-7

Amén.

Pintura de Alice Friend.



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